Una noche, el monstruo no podía dormir del hambre que sentía. Entonces, atravesó el bosque y llegó al pueblo. Como era educado, no le gustaba asustar a las personas. Y menos comérselas. Pero la verdad es que tenía mucha hambre. En el pueblo todos dormían, menos un chico: Ulises Luna.
Por suerte, Ulises sabía de monstruos, pero nunca antes se había enfrentado a uno tan tontorrón y hambriento como este.
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Una noche, el monstruo no podía dormir del hambre que sentía. Entonces, atravesó el bosque y llegó al pueblo. Como era educado, no le gustaba asustar a las personas. Y menos comérselas. Pero la verdad es que tenía mucha hambre. En el pueblo todos dormían, menos un chico: Ulises Luna.
Por suerte, Ulises sabía de monstruos, pero nunca antes se había enfrentado a uno tan tontorrón y hambriento como este.